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La próxima revolución no será la IA. Será la super-app que sepa integrarla.

La próxima revolución no será la IA. Será la super-app que sepa integrarla.

Desde hace dos años, el mundo vive al ritmo de la inteligencia artificial. Cada semana se anuncia un nuevo modelo, más rápido, más potente, más impresionante que el anterior. Muchos creen que la próxima revolución pertenecerá a quien desarrolle la mejor IA.

Como fundador de OZAPAY, creo que estamos mirando esta revolución por el extremo equivocado del catalejo.

La IA se convertirá progresivamente en una commodity. Como Internet, el GPS o la nube antes que ella, los mejores modelos acabarán siendo accesibles para todos. Mañana, casi cada aplicación integrará una inteligencia artificial.

La verdadera pregunta ya no será:

"¿Quién posee la mejor IA?"

Sino más bien:

"¿Qué plataforma la utiliza para simplificar realmente nuestra vida?"

Porque nuestro día a día digital se ha vuelto paradójico.

Disponemos de las tecnologías más potentes de la historia... pero nunca han sido tan complejas de utilizar.

Una aplicación para pagar.

Otra para comunicarnos.

Otra para trabajar.

Otra para invertir.

Otra para viajar.

Otra para gestionar su empresa.

Otra para sus criptomonedas.

Otra para sus documentos.

Cada innovación añade una nueva interfaz.

Cada servicio exige un nuevo aprendizaje.

Hemos construido un mundo extraordinariamente potente.

Pero se ha vuelto extraordinariamente fragmentado.

Estoy convencido de que la próxima revolución consistirá en hacer exactamente lo contrario.

Reunir. Simplificar. Humanizar.

Mañana, ya no buscaremos una funcionalidad.

Simplemente expresaremos una intención.

"Prepara mi viaje a Barcelona."

"Envía 100 € a mi hijo."

"Encuentra los clientes que tengo que relanzar."

"Prepara una publicación en LinkedIn."

"Reserva una mesa para esta noche."

"Organiza mi jornada."

La inteligencia artificial entenderá nuestra solicitud.

La super-app ejecutará la acción.

He aquí, en mi opinión, la verdadera revolución.

Y esta revolución ya está en marcha.

Revolut supera hoy ampliamente el marco de un banco.

Telegram supera el de una mensajería.

X quiere convertirse en una plataforma universal.

WeChat se ha convertido, para cientos de millones de personas, en el punto de entrada principal de su vida digital.

Todos convergen hacia una misma idea.

Pero creo que la verdadera super-app irá aún más lejos.

No será simplemente una agrupación de servicios.

Se convertirá en el sistema operativo de nuestra soberanía individual.

Una plataforma donde cada uno recuperará progresivamente el control de su dinero.

De sus intercambios.

De su identidad digital elegida.

De sus relaciones.

De sus datos.

Y mañana, de su inteligencia artificial personal.

La tecnología ya no deberá imponer su lenguaje.

Deberá hablar el nuestro.

Ya no hará falta entender la blockchain.

Las API.

Las stablecoins.

Los CRM.

Los ERP.

Los protocolos.

El usuario simplemente expresará su necesidad.

La plataforma hará el resto.

Esta visión concierne obviously a los particulares.

Pero concierne igualmente a los emprendedores.

Sueño con que un directivo pueda pronto pilotar gran parte de su empresa desde una sola interfaz.

Seguir sus pagos.

Recuperar a sus mejores clientes.

Comunicarse con su comunidad.

Recompensar su fidelidad.

Enviar una campaña.

Consultar sus indicadores.

Aceptar pagos.

Intercambiar con sus colaboradores.

Y mañana...

Dialogar naturalmente con una inteligencia artificial que entienda realmente su empresa.

Imaginen simplemente escribir:

"¿Cuáles son mis mejores clientes este mes?"

"Prepara una campaña de fidelización."

"Avisa a todos mis clientes de una velada el viernes."

"¿Qué productos funcionan mejor?"

"¿Qué me aconsejas para desarrollar mi actividad?"

La IA analizará.

La plataforma ejecutará.

El emprendedor decidirá.

Es esta complementariedad entre lo humano y la tecnología la que me apasiona.

Cuando creé OZAPAY, no quería construir un monedero cripto.

Quería poner los primeros cimientos de una infraestructura mucho más ambiciosa.

Una infraestructura donde cada uno recupera progresivamente el control de su vida digital.

Hoy, esta visión ya no es solo una idea.

Empieza ya a tomar forma.

Nuestra arquitectura en autocustodia permite ya a cada uno seguir siendo propietario de sus activos digitales. Para mí, es la columna vertebral de la soberanía individual.

Nuestro OZA ID se convierte progresivamente en su punto de entrada en el ecosistema OZAPAY. Un perfil que le pertenece, que evolucionará con sus relaciones, sus apoyos, sus recompensas y los servicios que decida utilizar, sin encerrar su identidad en un sistema centralizado.

Nuestra mensajería segura, completamente cifrada de extremo a extremo, ya está disponible. Era una evidencia. Si mañana una plataforma acompaña una parte de nuestro día a día, nuestras conversaciones deben seguir siendo nuestras.

Alrededor de esta columna vertebral vienen naturalmente a sumarse los pagos, las recompensas, los intercambios entre usuarios, las futuras herramientas Business y, mañana, una inteligencia artificial que no reemplazará al humano, sino que le devolverá lo que tiene de más valioso: tiempo.

No busco construir una inteligencia artificial más.

Busco construir la plataforma que permitirá a las mejores inteligencias artificiales del mundo volverse realmente útiles, en una experiencia sencilla, fluida y profundamente humana.

Construir una super-app así exige años de investigación.

Miles de horas de reflexión.

Una visión que va más allá de las modas pasajeras.

Y sobre todo una comunidad.

Porque las plataformas más grandes de la historia nunca se han construido solas.

Han sido moldeadas por sus primeros usuarios.

Estoy convencido de que la próxima revolución no será simplemente tecnológica.

Será una revolución de la soberanía individual.

Recuperar el control de su dinero.

De sus datos.

De sus intercambios.

De su tiempo.

Y mañana, de su inteligencia artificial.

Me gustaría profundamente que esta revolución no sea únicamente estadounidense o asiática.

Me gustaría que pueda llevar también una visión europea.

Una visión donde la tecnología no busca encerrar a los individuos en ecosistemas cerrados, sino hacerlos más libres.

Es esta ambición la que me hace avanzar cada mañana con los equipos de OZAPAY.

¿Y si, por una vez, la próxima gran plataforma mundial naciera aquí, en Francia?

Sería una formidable noticia para nuestro ecosistema.

Pero sobre todo, sería una formidable noticia para todos aquellos que piensan que la innovación debe servir a los individuos antes de servir a las plataformas.

🚀 Si esta visión le habla, le invito a unirse a OZAPAY desde hoy. Descargue la aplicación, descubra nuestra mensajería segura, intercambie directamente con nosotros y participe, desde ahora, en la construcción de una plataforma pensada para devolver a cada uno lo que lo digital a veces le ha hecho perder: su libertad.

Por Johan Decottignies

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